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¿Por qué tomar Clases de Canto?

Muchas personas tiene un talento natural para cantar pero en mi experiencia, son las menos.

La mayoría somos personas que, si bien somos afinadas, necesitamos adentrarnos a una técnica vocal para lograr flexibilidad, apoyo, potencia y liberación en la voz.

Es cierto que mucho del canto empieza por medio de la imitación. Como la voz es un instrumento que lo tenemos “a la mano”, cualquiera puede cantar. Sin embargo, hay melodías que son muy agudas y lo que casi siempre pasa cuando las cantamos, es que nos lastimamos. Esto es totalmente natural, puesto que en nuestra vida diaria, no estamos habituados a producir estos sonidos agudos.

Para un bebé, por ejemplo, estos sonidos son fáciles de emitir porque sus cuerdas vocales son muy pequeñas y entre más pequeñas el sonido suele ser más agudo. Pero a medida que crecemos, nuestras cuerdas vocales también lo hacen y nuestra voz se va haciendo más grave. Así pues, la única forma de dar notas agudas sin lastimarse es tener un gran apoyo diafragmático y proyectar la voz hacia nuestros resonadores de la cara o cabeza dependiendo el agudo.

La técnica vocal no sólo sirve para alcanzar agudos sin lastimarse. Debe verse como un entrenamiento físico: las cuerdas vocales, el músculo diafragmático (importantísimo para el canto), la capacidad respiratoria y la percepción auditiva y corporal también son elementos que se entrenan con el propósito de cada vez ser más fuertes y confiables.

  • No podremos cantar pasajes virtuosos y rápidos si no tenemos un buen apoyo diafragmático.
  • Se nos dificultará cantar frases largas sino expandimos nuestra capacidad torácica al tomar aire y no practicamos el racionamiento del mismo al cantar.
  • Si no tenemos un entrenamiento auditivo que nos da la práctica constante de cantar-escuchar comparándonos con un piano, no nos daremos cuenta si estamos desafinados. Del mismo modo, si no trabajamos una percepción sensorial de nuestro canto internamente, estaremos condenados a lastimarnos sin darnos cuenta ya que las tensiones musculares pueden ser muy sutiles.

El chiste es no cantar por cantar, sino observar lo que nos lastima y nos libera; lo que nos gusta oír y lo que no para así tener una elección propia y consciente de cómo queremos cantar.

La importancia de un guía o profesor de canto resulta obvia, sin embargo, puede haber aquellos charlatanes que sólo te vocalicen sin hacer mucho énfasis en la sanidad de tu voz. Ten cuidado, si cada vez que vas a tu clase de canto sales ronquito, es señal inequívoca de que ese maestro no sabe cuidar tu voz.

¡ OJO ¡ Es normal que salgas un poco cansado y/o un poco ronco de la clase pero no es una buena señal que después de unas horas de descanso, sigas con ronquera.